La ansiedad reactiva surge como respuesta a un evento concreto y claramente definido. Este tipo de ansiedad presenta síntomas físicos y psicológicos en parte similares al de un cuadro de ansiedad indefinida. Sin embargo, la gran diferencia está en que en la ansiedad reactiva la persona sabe qué acontecimiento es el que ha detonado su estado de nerviosismo, angustia y esa sensación tan habitual cuando se presenta este cuadro de que las situación se escapa de su control.
En este artículo vamos a tratar en profundidad la ansiedad reactiva, con la intención de ofrecerte una guía de consejos que te ayude a mejorar tu estado actual.
La ansiedad reactiva puede desencadenar una serie de síntomas físicos y emocionales que no siempre son fáciles de manejar por uno mismo. Si estás atravesando una etapa marcada por este tipo de ansiedad y necesitas ayuda profesional, En Terapia Online Amanecer ofrecemos un servicio de psicología online cercano, profesional y experto de la mano de excelentes profesionales. Reserva tu primera sesión gratis y sin compromiso y cuéntale tu caso a una psicóloga especializada en el tratamiento de la ansiedad.
Ansiedad Reactiva: síntomas habituales
En este apartado vamos a tratar los síntomas habituales de la ansiedad reactiva, separando los síntomas físicos de los psicológicos. Cabe destacar que los síntomas se pueden presentar casi de forma instantánea a haber experimentando la situación detonante o, incluso, días después.
El momento de la aparición del malestar físico y/o psicológico varía dependiendo de la persona. Para algunos, la reacción sintomática es inmediata, mientras que para otros puede presentarse un bloqueo emocional en primera instancia para luego dar paso a las sensaciones comunes de un proceso de ansiedad.
Síntomas físicos
A continuación, vamos a listar algunos de los síntomas físicos habituales que se producen cuando experimentas ansiedad reactiva:
Opresión en pecho/falta de aire
Este es, quizás, uno de los síntomas más comunes de la ansiedad, tanto en su forma generalizada como en la reactiva, el tipo que nos ocupa.
Las personas que atraviesan episodios de este tipo de ansiedad sienten que no pueden respirar con normalidad, a la vez que experimentan una sensación de pesadez y opresión en la zona del pecho.
Palpitaciones/pulso acelerado
Como hemos dicho, la ansiedad reactiva sucede como respuesta a un acontecimiento negativo, impactante o estresante. Por esta razón, también es habitual que aparezcan palpitaciones y se acelere el pulso, incluso de forma inmediata al evento que está desencadenando el episodio ansioso o días después tras recordarlo y revivirlo.
Temblores y/o tics musculares
La ansiedad también produce tensión a nivel muscular, al punto de estresar los músculos y producir temblores, espasmos o tics nerviosos. En algunos pacientes, es habitual que aparezca el típico temblor en párpados, manos o labios.
Sudoración
Otro síntoma habitual es el aumento de la sudoración. Cuando sube el nivel de estrés, también aumenta la adrenalina, lo que motiva la activación de las glándulas sudoríparas. Por esta razón, en situaciones de ansiedad también es habitual que la persona sude más.
Náuseas y malestar estomacal
La ansiedad también afecta al aparato digestivo, provocando falta de apetito y digestiones difíciles. Con la ansiedad y el estrés se libera cortisol, una hormona que puede afectar a la microbiota intestinal y al revestimiento del estómago, dejando a la persona vulnerable ante episodios de acidez, gastritis y malestar generalizado en el aparato digestivo.
Síntomas psicológicos
Puede que en un primero momento seas más consciente de los síntomas físicos, sobre todo si la ansiedad se ha manifestado al poco tiempo de haber experimentado el acontecimiento que la ha detonado. En un primer momento, es habitual que experimentes algunos de los síntomas antes descritos, sin reparar en exceso en las consecuencias psicológicas.
A continuación, vamos a detallar algunos de los síntomas emocionales más comunes que derivan de un proceso de ansiedad reactiva:
Pensamientos repetitivos
Es habitual que tras haber experimentando un acontecimiento traumático o de especial calado emocional, la persona entre en una espiral de pensamientos repetitivos.
Evaluar una y otra vez lo que se podía haber hecho para evitar el evento que causó el episodio de ansiedad puede llevar a la persona a un estado de bloqueo y falta de claridad que se manifieste en torpeza en sus acciones cotidianas. Muchos definen también este proceso como de «niebla mental».
Sentimiento de culpa
De manera accesoria a la espiral de pensamientos en bucle que mencionábamos con anterioridad, también surge -en algunas personas- un acusado sentimiento de culpa.
Esta sensación puede ser muy dolorosa y disparar la ansiedad. Pensar en qué se podía haber hecho para evitar la discusión que detonó el conflicto con un ser querido o el acontecimiento traumático en cuestión, puede llevar a la persona a un sentimiento de culpa que mine su autoestima y derive en depresión.
Actitud irritable o iracunda
También puede suceder que la ansiedad motive que la persona esté especialmente irritable o iracunda con su entorno, sobre todo cuando intentan sacar el tema y ayudarle.
Puede que la persona no se sienta culpable de los hechos que dispararon su ansiedad reactiva y, en lugar de ello, piense que toda la culpa recae en otra persona o en circunstancias ajenas a él. De ser así, es habitual que se muestre irritable cuando recuerda los hechos y manifiesta una actitud marcada por el enfrentamiento.
Pensamientos fatalistas
Cuando una persona está inmersa en un episodio de ansiedad también es posible que le asalten diversos pensamientos catastrofistas. En esta situación, es habitual que entren en escena pensamientos del tipo «todo se derrumba en mi vida» «no voy a ser capaz de salir de esto» o, como consecuencia de los síntomas físicos, pensar que estamos experimentando una situación grave de salud.
Miedo a experimentar nuevamente la situación
Este es uno de los motivos que más pueden atrapar a la persona dentro de la ansiedad reactiva y evitar su pronta recuperación.
Cuando el recuerdo del evento traumático dispara una y otra vez los síntomas que estamos listando, esta ansiedad conlleva un miedo exacerbado a que el acontecimiento que llevó a la persona a esta situación se repita.
De este modo, la persona vive dominada por la angustia y el miedo a revivir la experiencia traumática, lo que en algunos casos deriva en aislamiento, distanciamiento social y, en cuadros más acusados, agorafobia.
Ansiedad Reactiva Vs Ansiedad Generalizada
Puede que tras haber leído esta lista de síntomas, tanto físicos como psicológicos, no consigas diferenciar la ansiedad reactiva de la generalizada. Lo cierto es que los síntomas son, en su gran mayoría, comunes a ambos procesos, por lo que las diferencias clave radican en qué detona cada tipo de ansiedad, cuánto dura y cómo se puede gestionar.
Con la finalidad de ofrecerte una guía rápida que te ayude a diferenciar ambos tipos de ansiedad, te ofrecemos la siguiente tabla comparativa:
| Ansiedad Reactiva | Ansiedad Generalizada |
|---|---|
| Tiene un detonante claro. | Puede aparecer sin causa definida. |
| Los síntomas pueden ser temporales e intensos. | Su duración es indeterminada. |
| Puede desaparecer de forma espontánea. | Sin tratamiento puede ser crónica. |
| Produce efectos físicos y psicológicos. | También produce efectos físicos y psicológicos. |
| Guarda relación con procesos de estrés. | Guarda relación con cierta predisposición ansiosa. | Se puede tratar con terapia breve estratégica. | Es más aconsejable terapia cognitivo-conductual o psicoanalítica. |
Tratamiento de la Ansiedad Reactiva: consejos prácticos
El mejor tratamiento para la ansiedad reactiva es la terapia psicológica especializada en ansiedad. Sin embargo, queremos ofrecerte una serie de consejos que te pueden ser de gran utilidad para mejorar los síntomas de tu ansiedad y sentirte mejor.
Controla la respiración
Como hemos comentado, la ansiedad reactiva guarda estrecha relación con un acontecimiento claramente definido e intenso en su carga emocional.
Ya que en muchos casos es posible que el episodio de ansiedad aparezca de forma instantánea a la experiencia estresante que la detonó, un ejercicio muy valioso para rebajar la intensidad de los síntomas es controlar la respiración.
Prueba a inhalar aire de forma lenta durante cuatro segundos, mantenlo en los pulmones otros 4 segundos y expúlsalo lentamente durante 6 segundos. Repite el ejercicio durante un minuto y enseguida notarás los beneficios.
Razona lo ocurrido
Con este consejo queremos paliar de una forma consciente los pensamientos negativos repetitivos y el sentimiento de culpa al que aludíamos en el apartado de síntomas.
Date un respiro y, tras haber llevado a cabo los ejercicios de respiración y minimizar el cortisol asociado al estrés, establece un diálogo interno constructivo y basado en argumentos lógicos y alejados del catastrofismo.
A muchas personas también les ayuda escribir sobre lo ocurrido, ya que de este modo forzamos a la mente a estructurar de una forma pausada y coherente las ideas.
Establece una guía de acciones
Tras razonar lo ocurrido de forma sosegada es positivo pasar a la acción de una forma ordenada y con la mente en calma. Un error que a menudo aumenta la ansiedad es intentar encontrar soluciones sin haber pasado por el necesario proceso de reflexión al que aludíamos anteriormente. Lo que deriva de esta forma de actuar son decisiones caóticas que resultan poco efectivas y aumentan el proceso ansioso.
Si la ansiedad reactiva la produjo una confrontación con una persona, trata de hablar con ella desde la calma, la humildad y con la predisposición a encontrar soluciones desde la madurez y una postura de equilibrio emocional.
Si tu ansiedad se disparó por un cambio vital inesperado o un evento traumático, es buena práctica que salgas del inmovilismo que a menudo produce la ansiedad y comiences a llevar a cabo acciones que mejoren tu estado de forma gradual.
En estos casos es aconsejable hablar con un terapeuta, ya que cada caso es muy diferente y requiere de un plan de acción concreto para cada persona y situación.
Terapia breve estratégica
La psicoterapia breve estratégica puede ser de gran utilidad en casos de ansiedad reactiva. Esta modalidad de terapia se caracteriza por abordar los problemas desde una perspectiva eminentemente práctica, perspectiva muy apropiada para casos de ansiedad en los que se conoce claramente cuál es el detonante, como ocurre con la reactiva.
A diferencia de otro tipo de terapias, como la psicoanalítica que centra su base de acción en las vivencias pasadas para desbloquear traumas que perviven en el presente, la psicoterapia breve estratégica propone acciones concretas desde los primeros pasos, lo que resulta muy efectivo para resolver, a veces en muy pocas sesiones, los casos de ansiedad reactiva a los que nos referimos.
Conclusiones
En este artículo hemos tratado la ansiedad reactiva, definiendo su significado y estableciendo la necesaria comparativa con la ansiedad generalizada, a fin de clarificar en qué consiste cada tipo. También hemos ofrecido una serie de consejos prácticos para minimizar los efectos de la ansiedad reactiva, siempre con la recomendación de acudir a un profesional cuando se quieren lograr soluciones efectivas y a largo plazo.
Queremos concluir este artículo con la reflexión de que la ansiedad, ya sea en su forma reactiva o generalizada, se puede tratar y solucionar.
Es importante definir una hoja de ruta concreta a tu caso, algo que con ayuda de un psicólogo especializado en ansiedad, como los que puedes encontrar en este portal, podrás lograr a un precio muy accesible y en modalidad online.
También es importante recalcar que, además de la ayuda profesional, el paciente puede mejorar sus síntomas llevando a cabo el necesario proceso reflexivo que hemos pautado en la sección de consejos.
Esperamos que este artículo haya sido de tu interés y, sobre todo, que superes la ansiedad y recobres la plenitud emocional que todos merecemos.
Recuerda que no estás solo en el proceso, en Terapia Online Amanecer estamos para acompañarte y guiarte en tu camino hacia la felicidad.
Te esperamos.
Este artículo tiene una finalidad informativa y divulgativa y en ningún caso sustituye el diagnóstico de un profesional de la salud mental. Siempre te recomendamos que pongas tu caso en manos de profesionales acreditados y verificados y que no inicies tratamientos sin la correspondiente supervisión profesional.

